La primera vez que planifiqué un viaje a Budapest me hice la misma pregunta que probablemente te está trayendo hasta aquí: ¿cuántos días necesito realmente para verla bien, sin ir corriendo todo el rato pero sin sobrar días de más? Lo pregunté en un par de foros de viajeros antes de ir y recibí respuestas para todos los gustos. Después de haberla recorrido a pie, en tranvía y a base de mucho gulash, esta es la respuesta con la que me quedo.
Mi respuesta rápida: ¿cuántos días le dedico a Budapest?
Si tienes prisa por la respuesta: para mí, tres días completos es el punto justo. Con dos días puedes ver lo imprescindible si vas bien organizado, pero solo con tres consigues separar el ritmo (sin encadenar visita tras visita) y le dejas hueco a algo que, para mí, es innegociable en Budapest: un baño termal con calma, no a la carrera antes de coger un tren.
De menos a más: cuánto tiempo necesitas según tu viaje
Te lo cuento empezando por la opción más ajustada y terminando por la que a mí mejor me funcionó, para que puedas ubicarte según los días que realmente tengas.
3. Un solo día: solo si vas de paso
Es la opción que menos recomiendo, pero es real: si estás de escala o combinando Budapest con otro destino cercano, en un día puedes hacer una versión exprés cruzando el Puente de las Cadenas, subiendo al Bastión de los Pescadores y bajando a ver el Parlamento desde la orilla de Pest. Vas a salir con la sensación de haber visto postales, no la ciudad.
2. Dos días: lo esencial, bien organizado
Con dos días ya puedes dividir la ciudad como toca: un día para el lado de Buda (Castillo, Bastión de los Pescadores, Iglesia de Matías) y otro para el lado de Pest (Parlamento, Ópera, Plaza de los Héroes, Mercado Central). Es el mínimo con el que me quedaría tranquilo si el tiempo no da para más, siempre que no intentes meter también un baño termal con calma ese mismo itinerario.
1. Tres días completos: mi recomendación

Este es el plan que a mí me dejó mejor sabor de boca. Los dos primeros días los reparto igual que arriba (Buda y Pest), y el tercero lo dedico a lo que no quiero hacer con prisa: un baño termal (Széchenyi, Gellért o Rudas, según el rollo que busques), el Barrio Judío con sus ruin bars, y algo de tiempo suelto por Isla Margarita o el Mercado Central sin mirar el reloj. Es la diferencia entre «he visto Budapest» y «he estado en Budapest».
Buda y Pest no son lo mismo (y por eso conviene repartir los días)

Algo que no tenía tan claro antes de ir: Buda y Pest tienen personalidades completamente distintas, separadas por el Danubio. Organizar los días por orilla, en vez de saltar de un lado a otro, te ahorra tiempo y paseos innecesarios en tranvía.
- Lado de Buda: la parte histórica y elevada. Castillo de Buda, Bastión de los Pescadores (mis vistas favoritas de toda la ciudad, sobre todo al atardecer), Iglesia de Matías y las callejuelas del barrio del Castillo.
- Lado de Pest: la parte llana y con más vida de calle. El imponente Parlamento junto al río, la Ópera de Budapest, la Plaza de los Héroes, el Mercado Central y el Barrio Judío con su ambiente de bares.
Si tienes 4 o 5 días en Budapest

Con un día extra ya puedo hablar de excursiones fuera de la ciudad: el pueblo de Szentendre, a orillas del Danubio, es una escapada de medio día muy fácil en transporte público y te cambia totalmente el registro. Y si el tiempo te lo permite, probar más de un baño termal (Széchenyi de día, Rudas de noche) es de las cosas que más recuerdo con cariño de mi viaje.
Mi consejo final
Si me preguntas directamente, y solo puedo darte un número: tres días. Con dos sales del paso, con tres disfrutas de verdad, y con cuatro o cinco empiezas a sentir que conoces la ciudad y no solo su lista de imprescindibles. Sea cual sea tu caso, reparte los días por orilla del río y no tengas miedo de dejar un hueco libre para perderte sin plan, que en Budapest siempre compensa.