Qué ver en Shanghai en 2 días: itinerario completo

Cuando aterricé en Shanghái sabía que solo tenía dos días antes de seguir ruta, y reconozco que me dio un poco de vértigo: es una ciudad enorme, con una fama de caos de tráfico y rascacielos que impone. Al final, con un buen itinerario, 2 días dan para llevarse una idea muy completa de la ciudad, aunque siempre se quede algo en el tintero. Te cuento cómo lo organicé.

Mi resumen rápido: cómo repartí los 2 días en Shanghái

Dividí el viaje en dos bloques con personalidades muy distintas: el primer día lo dediqué a la Shanghái más tradicional y al skyline (Yuyuan, el Bund y Pudong), y el segundo día lo dejé para los templos y los barrios con más vida de calle (People’s Square, el Barrio Francés y Tianzifang). Así no repetía trayectos y aprovechaba el metro, que es rapidísimo.

Día 1: templos, jardines y el skyline de Pudong

Rascacielos de Pudong vistos desde el Bund en Shanghái al atardecer

Jardín Yuyuan y el bazar

Empecé la mañana en el Jardín Yuyuan, un jardín clásico de la dinastía Ming con siglos de historia, con estanques, rocas ornamentales y pabellones de madera. Justo al lado está el bazar de Yuyuan, un laberinto de callejuelas con arquitectura tradicional, teterías y puestos de comida callejera que me sirvió para hacer la primera parada a picar algo. Muy cerca también está el Templo del Dios de la Ciudad, un templo taoista que merece una visita corta de camino.

El Bund y Nanjing Road

Por la tarde caminé hasta el Bund, el paseo junto al río Huangpu flanqueado por edificios de la época colonial, con una de las vistas más icónicas de la ciudad: los rascacielos de Pudong justo enfrente. Desde ahí subí paseando por Nanjing Road, la gran calle comercial de Shanghái, llena de tiendas, neones y ambiente hasta bien entrada la noche.

Pudong al anochecer

Para cerrar el primer día, crucé a Pudong para ver de cerca la Torre de Shanghái (el edificio más alto de China), la Torre de la Perla Oriental y el Centro Financiero Mundial. No hace falta subir a ningún mirador para disfrutar del momento: el Bund iluminado con el skyline de Pudong de fondo, al anochecer, es de las postales que más recuerdo del viaje.

Día 2: templos, museos y el Barrio Francés

Calle arbolada con arquitectura colonial en el Barrio Francés de Shanghái

People’s Square y el Museo de Shanghái

Arranqué el segundo día en People’s Square, la gran plaza central de la ciudad, donde está el Museo de Shanghái. La entrada es gratuita y merece la pena reservar al menos un par de horas para ver su colección de arte, cerámica y bronces antiguos chinos, una de las mejores del país.

Templos: Jade Buddha o Jing’an

Después me acerqué al Templo del Buda de Jade, de finales del siglo XIX, que guarda una estatua de Buda tallada en jade blanco traída desde Birmania. Si prefieres algo más céntrico, el Templo de Jing’an, con su campana de la dinastía Ming, es otra opción igual de interesante y queda justo al lado de una de las paradas de metro con más movimiento de la ciudad.

El Barrio Francés y Tianzifang

Reservé la tarde para el Barrio Francés (la antigua concesión francesa), con sus avenidas arboladas y edificios de estilo colonial. Dentro de esta zona está Tianzifang, un entramado de callejones con las tradicionales casas shikumen reconvertidas en tiendas de diseño, galerías y cafés, y también Xintiandi, más moderno y con mucha vida por la noche. Es el contraste perfecto después de un día entre templos y museos.

Cómo moverte por Shanghái en 2 días

El metro de Shanghái es la forma más rápida de moverte: la línea 2 conecta directamente el Bund con Pudong y es probablemente la que más vas a usar. Un consejo importante: en China, Google Maps no funciona bien, así que antes de llegar instala Amap (la app de mapas local) y una VPN si necesitas seguir usando tus aplicaciones habituales. Para trayectos cortos, DiDi (el equivalente chino a Uber) es una alternativa cómoda y económica al taxi.

¿Y si tienes más de 2 días?

Con dos días te llevas ya una buena panorámica de Shanghái, pero si te sobra una jornada más, yo la dedicaría a alguno de los pueblos de agua cerca de la ciudad, como Zhujiajiao, con sus canales y puentes de piedra, un contraste total con los rascacielos que has visto los dos días anteriores.

Si solo tienes 48 horas, mi consejo es simple: empieza pronto cada mañana para evitar las horas de más gente, reparte los días entre la Shanghái tradicional y la moderna, y deja que el contraste entre templos centenarios y rascacielos de cristal sea el hilo conductor del viaje. Es justo lo que hace que Shanghái se quede en la memoria.

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