La primera vez que crucé el puente que separa Asturias de Galicia por la N-634 no tenía ni idea de que acababa de entrar en uno de los tramos de costa más bonitos que he recorrido en España. La Mariña Lucense, que es como se conoce a la costa de la provincia de Lugo, tiene algo que no encuentro en otras costas gallegas: acantilados altísimos, pueblos de pescadores que apenas han cambiado en décadas y una playa que, para mí, sigue siendo de las más espectaculares de Europa.
Recorrí esta costa de punta a punta, desde Ribadeo hasta más allá de Viveiro, y aquí te dejo mi top 10 personal de qué ver en la costa de Lugo, empezando por el puesto 10 y terminando por el que, para mí, es la joya de la corona.
Mi top 10 de la Costa de Lugo
10. Barreiros y sus playas interminables
Si lo que buscas es simplemente tumbarte en la arena, Barreiros es de los municipios con más metros de playa de toda la Mariña. Sus arenales se encadenan uno tras otro durante varios kilómetros, y en verano es de los puntos más visitados por gallegos que buscan sol sin las aglomeraciones de otras zonas de España. No es el rincón con más encanto de esta lista, pero como parada de playa y desconexión cumple de sobra.
9. Burela y su puerto pesquero
Burela vive del mar, literalmente. Tiene uno de los puertos pesqueros más activos de toda la Mariña, y a mí me gusta especialmente pasear por su paseo marítimo a primera hora, cuando las lonjas empiezan a moverse y el olor a salitre se mezcla con el del pescado recién descargado. No es un pueblo pensado para el turista, y precisamente por eso me parece un contrapunto interesante al resto de la ruta.
8. O Vicedo, el rincón más tranquilo
En O Vicedo están algunas de las playas más resguardadas de la Mariña, de aguas más calmadas que las del resto de la costa, mucho más expuesta al Cantábrico. Es una zona menos conocida fuera de Galicia, y eso se nota: incluso en pleno agosto se puede encontrar algo de tranquilidad. Si viajas con niños o simplemente buscas bañarte sin oleaje, apunta este municipio.
7. La Marosa, humedal y paraíso de aves
Junto a Foz, en la desembocadura del río Masma, se esconde una reserva de marismas que pocos turistas incluyen en su ruta: la Marosa. Es una zona protegida y uno de los mejores puntos de Galicia para la observación de aves migratorias. A mí me sorprendió lo distinto que resulta este paisaje comparado con los acantilados que dominan el resto de la costa, y merece una parada tranquila con prismáticos si te gusta la naturaleza.
6. Foz y la playa de A Rapadoira
Foz es una de las villas más grandes de la comarca y tiene en A Rapadoira una de sus mejores playas urbanas, con buen acceso y todos los servicios cerca. Es un buen sitio para hacer noche si quieres una base más animada, con restaurantes y algo de ambiente, antes de seguir explorando pueblos más pequeños.
5. El faro de Illa Pancha
En la desembocadura de la ría do Eo, ya en Ribadeo, hay un faro construido sobre un islote al que se llega por una pasarela. Es una de las imágenes más fotografiadas de toda la zona, y a mí me gusta ir al atardecer, cuando la luz pega de lleno en el faro y en el mar abierto que se ve desde allí. Es una parada rápida, de apenas unos minutos, pero que vale mucho la pena.
4. Rinlo, el pueblo del percebe

Rinlo es diminuto, apenas un puñado de calles de casas de piedra pegadas al mar, pero es uno de los pueblos que más me ha gustado de toda la ruta. Es tierra de percebeiros, y en sus pocos restaurantes se puede comer marisco y platos como el arroz caldoso con bogavante con el que se ha ganado cierta fama dentro de Galicia. Pasear por sus calles estrechas hasta la lonja, con el mar rompiendo al fondo, es de esas cosas que hacen que la Mariña sea distinta a cualquier otra costa que haya visitado.
3. Viveiro y su casco amurallado

Viveiro es probablemente la villa con más historia de toda la comarca. Conserva tramos de su muralla medieval y varias de sus puertas originales, y pasear por el casco antiguo, con sus calles empedradas y sus edificios de piedra, es un pequeño salto en el tiempo. A las afueras tiene además un par de playas muy recomendables, como la de Covas, con un paseo marítimo que la conecta con la propia villa, así que se puede combinar historia y playa sin moverte apenas del centro.
2. Ribadeo, la puerta de entrada

Ribadeo es donde arranca (o termina) casi cualquier ruta por esta costa, y merece bastante más que una simple parada de paso. Su casco histórico está lleno de casas de indianos, esas construcciones señoriales que levantaron los emigrantes gallegos que volvían de América con fortuna hecha, y el mirador de A Atalaia regala una de las mejores vistas de la ría del Eo, con Asturias al otro lado. Yo suelo dedicarle al menos media mañana antes de bajar a la playa de As Catedrais, que queda a apenas unos minutos en coche.
1. La Playa de las Catedrales, el gran icono

No podía ser otra. La Playa de las Catedrales, o Praia de Augas Santas, es sin duda el motivo por el que la mayoría de gente se plantea visitar esta costa, y en mi caso no defraudó ni de lejos. Sus formaciones rocosas, esculpidas por la erosión del mar durante siglos, forman auténticos arcos y «catedrales» de piedra que solo se pueden recorrer caminando por la arena cuando la marea está baja.
Un dato importante: entre Semana Santa y el periodo que va normalmente del 1 de julio al 30 de septiembre, el acceso a la playa requiere reserva previa y gratuita a través de la web oficial de la Xunta de Galicia (ascatedrais.xunta.gal), con hasta 30 días de antelación. Fuera de esas fechas se puede entrar libremente. Te recomiendo consultar el horario de marea baja del día antes de ir, porque la magia de este lugar solo se aprecia un par de horas antes y después de que el mar se retire.
Consejos prácticos para recorrer la Mariña Lucense
Si quieres recorrer esta costa con calma, yo reservaría al menos dos o tres días completos, porque el ritmo de la Mariña invita a ir despacio. Lo ideal es moverse en coche, ya sea por la carretera de la costa (más lenta pero mucho más bonita) o por la autovía A-8 para ganar tiempo entre pueblo y pueblo.
En cuanto a la época, la primavera y el principio del otoño son mis meses favoritos: hay menos gente que en agosto y el paisaje, con esa Galicia siempre verde, se disfruta muchísimo. Eso sí, si vas a visitar la Playa de las Catedrales en temporada alta, no olvides hacer la reserva online, porque sin ella no vas a poder acceder a la arena.
Con este top 10 tienes ya un buen esqueleto para organizar la ruta, aunque te aseguro que, si tienes tiempo, la Mariña da para perderse por muchos más pueblos pequeños de los que caben en cualquier lista.