Cuando planifiqué mi escapada a Copenhague, mi principal duda era si dos días serían suficientes o si me iba a quedar con la sensación de haber visto la ciudad a medias. Spoiler: dos días dan para mucho más de lo que pensaba, siempre que organices bien el itinerario. Te cuento exactamente cómo repartí el tiempo y qué me hubiera gustado saber antes de ir.
Mi resumen rápido: cómo organicé los 2 días en Copenhague
Copenhague es una ciudad sorprendentemente compacta: el centro histórico se recorre de punta a punta en poco más de una hora caminando, así que no hace falta moverse a la carrera. Yo dividií el viaje en dos bloques claros: el primer día lo dediqué al eje real y al centro (Nyhavn, Amalienborg, Strøget y Tivoli), y el segundo día lo dejé para el Copenhague más alternativo y con vistas (Christiania, Rundetaarn y Rosenborg). Así evité repetir zonas y aproveché cada trayecto.
Día 1: el Copenhague más icónico

Nyhavn y el paseo por el canal
Empecé la mañana en Nyhavn, el canal con las fachadas de colores que probablemente ya has visto en mil fotos de Copenhague. Este puerto existe desde 1673 y sigue siendo el punto de partida habitual de los cruceros por los canales, una forma muy cómoda de ver la ciudad desde el agua sin gastar toda la mañana caminando. Yo hice el paseo en barco a media mañana y me sirvió para situarme en el mapa mental de la ciudad.
Amalienborg y La Sirenita
Desde Nyhavn caminé hasta Amalienborg, la residencia oficial de la familia real danesa, formada por cuatro palacios idénticos alrededor de una plaza octogonal. Si tienes suerte con el horario, el cambio de guardia suele tener lugar sobre el mediodía y merece la pena parar unos minutos a verlo. Desde ahí, un paseo corto por el parque de Langelinie te lleva hasta la estatua de La Sirenita, mucho más pequeña de lo que uno imagina, pero un clásico que hay que tachar de la lista.
Strøget y la Iglesia de Mármol
Por la tarde bajé hacia el centro por Strøget, una de las calles comerciales peatonales más largas de Europa, ideal para curiosear tiendas y parar a comer algo danés. De camino no me perdí la Iglesia de Mármol (Frederik’s Church), con su cúpula de más de 30 metros de diámetro, una de las más grandes de Escandinavia.
Tivoli al caer la tarde
Reservé el final del primer día para los Jardines de Tivoli, uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo. No hace falta ser fan de las montañas rusas para disfrutarlo: los jardines iluminados al anochecer tienen un ambiente que compensa la entrada solo por el paseo.
Día 2: el Copenhague alternativo y con vistas

Christiania, la ciudad libre
Dediqué la mañana del segundo día a Christiania, un barrio autogestionado desde los años 70 dentro de la propia ciudad, sin coches y con un ambiente completamente distinto al resto de Copenhague, lleno de arte callejero y huertos comunitarios. Es la zona que más contraste ofrece frente al Copenhague ordenado y de diseño escandinavo del día anterior, y por eso la dejé para el segundo día.
Rundetaarn y Rosenborg
Después subí al Rundetaarn (Torre Redonda), del siglo XVII, que tiene una rampa en espiral en vez de escaleras, algo que la hace bastante curiosa de subir, y desde arriba regala una de las mejores panorámicas de tejados de la ciudad. Muy cerca está el Castillo de Rosenborg, rodeado por los jardines del Rey, donde se guardan las joyas de la corona danesa; si te gusta la historia, calcula bien el tiempo porque se puede alargar la visita sin darte cuenta.
Kastellet, la fortaleza en forma de estrella
Si te sobra algo de tarde, el Kastellet, una fortaleza en forma de estrella reconvertida en parque público, es un paseo tranquilo y gratuito, muy cerca de La Sirenita, perfecto para cerrar el viaje con calma antes de volver al hotel o al aeropuerto.
Cómo moverte por Copenhague en solo 2 días
Algo que me llamó mucho la atención nada más llegar: casi 6 de cada 10 desplazamientos en Copenhague se hacen en bicicleta, y la ciudad está diseñada para eso, con carriles bici en prácticamente todas las calles. Si te sientes cómodo pedaleando, alquilar una bici es probablemente la forma más rápida y auténtica de moverte entre los dos días de itinerario. Si prefieres ir a pie, tampoco hay problema: como te decía, el centro se cruza en poco más de una hora caminando, así que casi todo lo que he mencionado está conectado a pie sin necesidad de transporte público.
¿Y si tienes más de 2 días?
Con dos días te llevas una idea muy completa de Copenhague, pero si te sobra una jornada más, yo la dedicaría a una excursión de medio día a Malmö, en Suecia, a apenas media hora en tren cruzando el puente de Öresund, o a profundizar más en los museos del centro que en dos días es difícil abarcar todos.
Si tienes que elegir, quédate con esto: reparte los días como un bloque «clásico» y otro «alternativo», cálzate bien y, si el tiempo lo permite, súbete a una bici. Con eso, dos días en Copenhague dan para mucho más de lo que parece sobre el papel.